“Ley 1-24 es jaque mate libertad expresión y derecho confidencialidad”, asegura arzobispo Santiago

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SANTIAGO.-El arzobispo de Santiago, Héctor Rodríguez, dijo que dejar la Ley 1-24, que crea el Departamento Nacional de Investigación (DNI), como ha sido promulgada, sería atentar contra la libertad de expresión y el derecho que tienen los ciudadanos a manejar informaciones de manera confidencial.

Tras hacer un llamado a las autoridades para que tomen en cuenta las reacciones que han tenido distintos sectores y se revise la nueva legislación, el predicador católico dijo que, tras evaluar lo establecido en el artículo 11, considera que se trata de una especie de asfixia a la privacidad.

“Quiero presentar a la virgen un tema polémico. Se trata de una ley, la primera del 2024, porque es una ley que está creando preocupaciones en la opinión pública e instituciones serias del país”, dijo el líder de la Iglesia católica en Santiago, en el sermón de la misa de este domingo por el día de la virgen de la Altagracia, en una ceremonia, donde estaban en primera fila, líderes políticos y funcionarios de Santiago.

«Quiero presentar esta ley a la virgen, para que esta no genera un estrés colectivo, en nuestra población, para que esta no represente un retroceso en el avance de nuestra democracia”, dijo monseñor Rodríguez, en el mensaje de la misa, celebrada en la iglesia la Altagracia, ubicada en la calle Del Sol esquina Luperón en Santiago de los Caballeros.

“Coincido que algunas instituciones en que la ley, en algunas de sus partes, específicamente el artículo 11, sobre entrega de información de manera compulsiva, constituirá y eso es lo que a mí me parece, un jaque mate a la libertad de expresión y al derecho humano, a la intimidad, a la confidencialidad, abriendo la posibilidad de lastimar derecho fundamental, como el derecho la privacidad y secreto profesional”, dijo monseñor Héctor Rodríguez.

Elecciones

En su prédica, el ministro religioso abogó para que los políticos, quienes competirán en las elecciones municipales de febrero, presidenciales y congresuales de mayo, lo hagan con la madurez suficiente para que no se retroceda a traumas del pasado.

“Que tengamos unas elecciones realmente democráticas, sin los traumas del pasado, una elección en las cuales se respete la voluntad de cada votante”, afirmó monseñor Rodríguez.